Roentgen nació en la ciudad alemana de Lennep, pero se educó en Holanda y Suiza. Su llegada a la física se debió al impulso de su protector August Kundt, un físico alemán quien lo introdujo en esta ciencia mientras el joven Wihelm estudiaba ingeniería mecánica en Suiza. Después de graduarse en 1869 regresó a Alemania con su mentor.
En 1985, el doctor Roentgen era director del Departamento de Física en la Universidad del Wurzburg. Con el objetivo de estudiar la fluorescencia, Wilhelm oscurece una habitación y encierra el tubo de rayos catódicos en una caja de cartón negro. Roentgen nota una luz que no procede de la caja. La luz procede de una hoja de papel recubierta de cianuro de platino que resplandece a cierta distancia del tubo. Luego prueba poniendo el tubo en otra habitación oscura y como quiera la hoja aun resplandece. Roentgen llega a la conclusión de que el tubo emite una radiación muy penetrante, capaz de atravesar capas de papel muy grueso e incluso metálicas, pero invisible. Y como no tenia idea de que radiaciones eran, las llamo X. Roentgen se percato de la importancia de los rayos X, y luego de 7 semanas de experimentación, el 28 de Diciembre del 1985, presento el primer documento sobre los rayos X y sus propiedades. Un mes después dio la primera conferencia publica sobre su descubrimiento. Y luego comenzó el frenético ascenso de esta nueva forma de diagnostico. Este descubrimiento le trajo muchos premios a Roentgen. Como el Rumford. Y fue el primero el recibir el premio Nobel de Física. No acepto honores reales ni añadir el majestuoso von a su nombre. Tampoco patentó esta tecnología ni reclamó derechos económicos sobre los rayos X. Como consecuencia de la inmensa inflación causada por la Primera Guerra Mundial, murió empobrecido y en condiciones bastantes precarias.